Anilú…
Anilú…

Anilú…

 

Sueños de Reina

 

 

Jamás imaginó, cuando fue entronizada como reina del carnaval de Veracruz (1999), que seguirían otras coronas, pero distintas. Esas pintadas del meritito color rojo encendido del PRI.

Y menos pasó por su cabeza que con los años tendría frente a sus ojos a un presidente de la República que la honraría con afecto y aprecio.

Pero sucedió. El escenario: abanderamiento de la patrulla Armada de México Chichen Itzá, en el puerto de Veracruz.

Un saludo, un abrazo o un apretón de manos, pueden simbolizar un espaldarazo en el ámbito del servicio público.

Hablarle por su nombre a un aspirante a un cargo de elección popular por quien tiene el poder de decisión, tiene un significado magnánimo.

Y tiene mayor connotación cuando alguna de estas señales sucede en tiempos electorales.

Lo que parecía una posibilidad se torna casi en realidad.

Ya no sería una conjetura, sino un proyecto viable en un contexto político rumbo a un proceso electoral.

Precisemos que en política lo que hoy es sí, mañana puede ser no.

La circunstancia tiene un valor toral en la toma de decisiones.

Porque del plato a la boca, se puede caer la sopa.

El siguiente escenario fue público y notorio: brazo izquierdo del Presidente sobre el brazo derecho de ella; brazo derecho del Ejecutivo apretando el brazo izquierdo de la guapa mujer.

Miradas frente a frente.

Sí, nos referimos al encuentro del presidente Peña Nieto con la delegada de Sedesol, Anilú Ingram Vallines (antes Ana Guadalupe), en su reciente visita a la entidad veracruzana.

La trayectoria profesional de la ex diputada es casi de fantasía.

Licenciada en Administración de Empresas y Maestra en Alta Dirección de Gobierno y Políticas Públicas, inició su carrera profesional como coordinadora del equipo de promoción en MVS Radio, en Veracruz.

Su simpatía y atractivo visual la condujeron al reinado del Carnaval de Veracruz en 1999, donde hizo caso omiso a las adulaciones.

Ella tenía otros sueños, otras aspiraciones muy lejos del oropel de las fiestas del Rey Momo.

Por ello se dedicó a la comunicación. Fue locutora en el Grupo FM Radio, participó en programas de entretenimiento en Televisa, hasta llegar a Radio y Televisión de Veracruz, donde fue titular del noticiario matutino.

Anilú, como la conocen y oficialmente se llama, en forma paralela se inclinó por la actividad política. Comenzó como coordinadora de grupos juveniles para el entonces senador Fidel Herrera Beltrán.

Hizo “talacha” en las campañas para gobernador del Tío Fide y Javier Duarte; luego diputada local por el Distrito XX, Veracruz I en la LXIII Legislatura, donde se apoderó de la presidencia de la Cámara.

Ahora las tendencias políticas la ubican como candidata natural del PRI al Senado de la República, que es la antesala para aspirar a un cargo de mayor envergadura.

Por eso mueve cielo, tierra y mar, para lograr —con el apoyo de la cúpula del poder— tal honrosa representación.

La deferencia de Peña Nieto hacia la delegada de Sedesol, fue pública y, sobre todo, notoria.

Fue a la única que saludó y de manera muy efusiva.

Para unos fue la señal política que esperaban para terminar con las especulaciones.

Para otros fue el beso del Diablo, debido a la baja popularidad del Mandatario no sólo en Veracruz, sino a nivel nacional. Y, además, comienza la cuenta regresiva de su mandato.

El poder político empieza a debilitarse.

Las encuestas ubican a su partido en el tercer sitio del ánimo del electorado.

Sin embargo, no hay que olvidar que, pese a todo, el actual inquilino de Los Pinos sigue siendo el primer priista del país, con voz y voto en la designación de candidatos.

Pero, además, el apapacho a la delegada trascendió porque en palabras llanas, el Presidente ignoró a quienes estaban cerca de ella en la ceremonia militar, es decir al Fiscal General del Estado y al Secretario de Seguridad Pública.

Los polémicos funcionarios, Jorge Winckler y Jaime Téllez Marié fueron olímpicamente desplazados, lo que representa otra connotación de carácter político.

Sin embargo, hay otros tiradores para esa alta representación popular. Uno de ellos es Javier Herrera Borunda, que pone y dispone en la dirigencia del Partido Verde.

Además, están Elizabeth Morales García, delegada de la Profeco y ex presidenta municipal de Xalapa, así como la diputada federal María del Carmen Pinete Vargas, Juan Manuel Díaz Diez (alcalde de Orizaba) y también Juan Carlos Molina (dirigente de la CNC).

Así que haga usted sus conclusiones: ¿señal para el Senado o beso del diablo?

 

 

FUENTE Y FOTO TOMADA DE EL NÚMERO UNO VERANEWS

POR Cecilio García Cruz

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