¡Dedazo!
¡Dedazo!

¡Dedazo!

 

Todos pensaban que estaba muerto…pero resulta que no: andaba de parranda.

El tan criticado “dedazo”, ya chochea; está por cumplir 93 años.

Y, sin embargo, se mueve sigilosamente; se resiste a morir.

Esta polémica práctica otorga a un político la facultad de designar a su sucesor sin seguir ningún proceso riguroso público.

Es hermano de la “Dedocracia”.

El “Dedazo” fue instaurado en el siglo pasado (1924) por Álvaro Obregón y lo institucionalizó Plutarco Elías Calles, su sucesor en la Presidencia.

El “Maximato” que instauró Elías Calles (1928) le permitió, primero, poner a Emilio Portes Gil en lugar de Álvaro Obregón, quien fue asesinado después de su reelección.

Luego promovió a Pascual Ortiz Rubio, quien sufrió un atentado el mismo día que tomó posesión y dos años después renunció a la Presidencia; en su lugar designó a Abelardo L. Rodríguez.

Finalmente impuso como candidato a Lázaro Cárdenas del Río, quien fue el primer presidente en México de 6 años y que concluyó con el “Maximato”, al mandar al exilio a su mentor en 1935.

Y de ahí en adelante todos los presidentes de la República designaron a sus sucesores.

El “Dedazo” no se da siempre por capricho personal, sino también por factores políticos, económicos y sociales.

Por ello, Cárdenas nombró a Manuel Ávila Camacho en lugar de Francisco J. Mújica, para evitar un enfrentamiento armado.

Y Miguel Alemán Valdés se inclinó por Ruiz Cortines, a pesar de que sus simpatías favorecían a Casas Alemán.

A Ruiz Cortines le siguió Adolfo López Mateos; después Gustavo Díaz Ordaz,   Echeverría Álvarez, López Portillo, Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, con quien concluyó la supremacía del PRI.

En 2012, Enrique Peña Nieto fue el primer candidato del PRI nombrado sin la intermediación del primer mandatario del país.

Todo parecía indicar que el “Dedazo” había desaparecido del mapa político, pero después de 12 años de panismo y 5 del retorno del tricolor, revive con mayor intensidad.

El INE ha puesto “piedrotas” en el camino a los aspirantes independientes para que logren 866 mil 563 firmas de apoyo; así que se van a quedar vestidos y alborotados. Solo servirán para sazonar el caldo gordo del PRI.

El tricolor no puede sustraerse al cambio; sus cartas marcadas son amplias y los nombres están en el juicio de la opinión pública.

A pesar de esa “transparencia” la decisión está en manos de Peña Nieto.

La designación se dará por las circunstancias políticas y no por un capricho personal.

Aurelio Nuño, está más en el corazón de Peña Nieto que José Antonio Meade; sin embargo, éste está más en el afecto de Luis Videgaray, el “Vicepresidente”.

Por ello, el “Dedazo” prevalecerá en las elecciones de 2018 para contribuir a la regresión autoritaria y permanencia del PRI en Los Pinos.

El tricolor no tendrá problemas para designar a sus abanderados: desde la Presidencia, pasando por Gobernadores, senadores, alcaldías, diputados federales y locales.

En otros partidos, con algunas modalidades, ya practican la “Dedocracia”.

En MORENA, desde hace tiempo se sabe quién será su candidato a la Presidencia, y casi nadie protesta que Andrés Manuel imponga a incondicionales a cargos de elección popular, con excepción de Ricardo Monreal.

El Frente Ciudadano por México, a pesar del socavón que le abrió Margarita Zavala, facilitó el camino al “Niño Maravilla”.

Ricardo Anaya (PAN) se siente ya el candidato natural a la Presidencia; Alejandra Barrales (PRD), al Gobierno de la Ciudad de México y Dante Delgado (MC) operador con voto de calidad en Jalisco y Veracruz.

La cerrazón del “Niño Maravilla” es obvia: quiere ser candidato a cualquier costo por eso acotó la metodología al padrón panista.

De una u otra forma, los demás partidos han adoptado la “herencia maldita” del PRI que tanto criticaron.

En Veracruz, la alianza PAN-PRD ya decidió quién será su candidato a la gubernatura: el hijo de papi; mismo nombre, mismo apellido.

Incluso adelantaron quienes serán los aspirantes al Senado: Julen Rementería y Jazmín Copete Zapot. A Rogelio Franco, se le cayó de última hora la Senaduría por sus escándalos amorosos.

En MORENA, “El Peje” decidió que sea de nuevo Cuitláhuac García el candidato al Gobierno.

Falta que decida el PRI.

En el ring político lucharán también por la gubernatura dos Yunes: uno azul y otro  Rojo.

En tanto, El “Dedazo”, a sus años, goza de cabal salud.

En el ambiente político se respira un ambiente fraudulento del proceso electoral de 2018.

Y “El Peje” vocifera que la tercera es la vencida, de lo contrario se irá a su rancho: La Chingada.

 

FUENTE Y FOTO TOMADA DE EL NÚMERO UNO VERANEWS

POR CECILIO GARCÍA CRUZ

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