En EU como en la cárcel
En EU como en la cárcel

En EU como en la cárcel

La nueva temporada de la serie, que hoy se estrena y que retrata la vida de las internas de Litchfield, se asemeja a la situación que existe ahora en Estados Unidos

MIAMI.

Daya sostiene una pistola y la apunta sobre un guardia de seguridad de la cárcel de Litchfield. La presión que hay sobre ella es demasiada. Los gritos de las reclusas —negras, blancas, latinas y asiáticas— le impide pensar si debe o no apretar el gatillo.

Las mujeres están cansadas, hartas de la manera en que son tratadas por los guardias de seguridad y la mala administración del lugar.

Pero también están divididas; su ideología y su genotipo étnico las separa, justo como sucede actualmente en Estados Unidos.

Así lo piensan tres de las actrices de Orange is the New Black: Selenis Leyva, Dascha Polanco y Jackie Cruz, quienes platicaron con Excélsior durante un encuentro con medios de comunicación internacionales en esta ciudad, con motivo del estreno de la quinta temporada de la serie.

Saben que los problemas en la Unión Americana no son fáciles y así como sucede en la vida se refleja en la emisión. O al revés. En sí, una correlación.

En prisión, en Litchfield, habrá grupos que seguirán peleando, pero habrá un ultimátum: permanecer divididas o unidas. ¿Qué es lo que estas mujeres harán? El abuso del poder las está afectando.

“¿Debemos unirnos? ¿Olvidar nuestras diferencias y la pelea que tuvimos la semana pasada y estar juntas? Esto va a estar muy bien ahora, entretenido”, platica Selenis Leyva, quien da vida a Gloria.

La nueva entrega de la serie, que llegará a la plataforma de Netflix hoy en 190 países, transcurrirá en tiempo real de tres días, los cuales serán divididos en 13 episodios.

Por ello, mantener la continuidad física y emocional para esta temporada no fue cosa fácil para las actrices y el equipo técnico, ya que si bien usan uniformes todo el tiempo, proyectar ese ritmo en pantalla no es para tomarse a la ligera.

Por ejemplo, Selenis tuvo grabación un martes y tenía que regresar al set el viernes siguiente, pero explica que debía situar a su personaje al momento en el que lo dejó.

“Esta temporada es violenta, temerosa y para mí fue exhausta, física y emocionalmente”, dice la actriz de origen hispano.

“Es insana y demente”, la interrumpe Jackie durante la charla, “pero aún tenemos la comedia, eso lo mantenemos”, subraya entre risas quien da vida a Flaca.

Orange is the New Black es una emisión estrenada en 2013 a través de la misma plataforma de streaming y comenzó contando la historia (basada en un hecho real) de Piper, una chica de clase media alta que entra a la cárcel por un año.

A partir de ahí se han ido mostrando —durante cuatro temporadas— la vida de las reclusas, el motivo por el que muchas llegaron ahí y lo que viven dentro de la prisión de Litchfield, en Nueva York.

Y justo para la quinta entrega, el sistema de la penitenciaría será la atracción principal, la fuente de todo, y el abuso de los que están en el poder.

“Después veremos muchas cosas, pero eso (el abuso), y la corrupción, son lo que llevarán las situaciones a otro lado”, comenta Leyva.

Orange is the New Black se ha destacado por presentar a actrices sin maquillaje, pero también por ser una ventana para mostrar rostros tan diversos como los que hay en Estados Unidos y el mundo.

Hay asiáticas, negras, latinas, anglosajonas, jóvenes, maduras, homosexuales, una transexual, una rusa y de todos los tipos de cuerpos existentes.

Por ello, y gracias a sus historias, es que ha tenido buena aceptación entre la audiencia y la crítica, además que se tienen confirmadas otras dos temporadas para los dos siguientes años.

Es un show, dice Leyva, con el que te puedes identificar sin importar de dónde vengas o qué idioma hables.

Es una historia sobre seres humanos. Si bien se desarrolla en una prisión, hay historias de madres, sobre adicciones, de alguien que pierde a sus padres, de quien se enamora, de quien pelea por algo, de quien pierde un amor y, desde luego, la libertad.

“Creo que la gente se siente liberada de ver la realidad. De ver cómo somos”, dice Selenis.

“Recuerdo que una de las cosas que nos pidieron de la primera a la segunda temporada”, explica Polanco, “es que Jenji (Kohan, la creadora) quería que lleváramos muy poco maquillaje, porque es uno de los elementos que la gente dice wow, realmente despierto como ella”, dice entre risas la intérprete de Daya.

“No es una historia sobre cómo luces, sino de quién eres”, agrega Selenis.

“Es sobre el alma, la experiencia y ver cómo te conecta con ello”, remata Dascha.

hch

 

FUENTE Y FOTO TOMADA DE EXCELSIOR

POR RODOLFO MONROY / FOTO: CORTESÍA NETFLIX

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