¿Este arroz ya se coció?
¿Este arroz ya se coció?

¿Este arroz ya se coció?

Hay tiempos para tirar cuetes y tiempos para recoger varas.

Los primeros fuegos artificiales tronaron a todo lo ancho y largo del país, dejando una estela de incertidumbre.

La ciudadanía está harta de campañas políticas costosas que en poco ayudan al pueblo.

Es tiempo de levantar varas, sumar esfuerzos y dejar la arrogancia depositada en el bote de basura.

Concluyó el primer round casi en cuaresma.

Los aspirantes de los partidos políticos que luchan a brazo partido por la silla presidencial y la de nueve gubernaturas, analizan y replantean estrategias.

Curan heridas, corrigen errores y buscan propuestas de fondo, serias y creíbles.

Ahora, los aspirantes deberán guardar prudente silencio y morderse la lengua para no violentar la normatividad del INE.

No podrán aparecer en spots de radio y televisión, hasta el 29 de marzo.

De igual forma, realizar actos de proselitismo ni hacer llamados expresos al voto en favor de ellos o en contra de otra fuerza política.

Pueden conceder entrevistas y cuestionar las condiciones del país, siempre y cuando no hagan referencia a su plataforma política.

Son tiempos para reflexionar, sumar y no restar.

Es el compás de espera.

Pero hay diferentes maneras de burlar la censura propagandista.

Los mexicanos somos ingeniosos para lograr nuestros objetivos.

Por las precampañas, los votantes conocen las fortalezas y debilidades de Andrés Manuel, Meade y Anaya.

Saben quién es el terco, el más preparado y el “nanananana”.

Es la gran oportunidad para que los “suspirantes” generen credibilidad y ofrezcan principios sólidos para convencer a la ciudadanía.

López Obrador, lidera, sin lugar a dudas, la carrera electoral en un escenario de gran incertidumbre, donde no hay nada para nadie.

La moneda está en el aire.

Nada está definido.

Esta es la tercera campaña presidencial del tabasqueño y la última, porque si pierde, se retira de la política para irse a radicar a su rancho: La Chingada.

Él percibe que la ventaja que le dan las encuestas, es irreversible y que ahora sí llegará a Los Pinos acuerpado por 20 millones de votos.

Para el 30% de la población representa la esperanza de cambio profundo.

Pero eso no le da patente de corso para recriminar, con un lenguaje peyorativo, a diversos analistas políticos e intelectuales que forman opinión pública.

Por cierto, la prestigiosa comunicadora Denise Dresser expresó entre otros conceptos a López Obrador: “Las dudas sobre tu temperamento aumentan cuando regresas a la rijosidad y al pugilismo, que tanto te costaron en el pasado. Con tu virulencia verbal y tu descalificación personal contribuyes a crear una tensión social de la que no te haces cargo. Das licencia para matar; das permiso para agredir. El que seas atacado, una y otra vez, de manera mañosa e inmisericorde por el gobierno no justifica que tú reacciones mimetizando el odio…”

Por eso, el tabasqueño debe cuidar escrupulosamente sus mensajes lanzados con sorna para evitar que lo evidencie su talante autocrático.

Su nivel de popularidad llegó a su tope. Son muchos años de recorrer por “terracería” el país.

Por ello, el dueño de MORENA tiene en la “bolsa” a perredistas, priistas, deportistas, empresarios, guadalupanos y a las dos más importantes televisoras mexicanas.

Tiene, además, una gran relación con el poderoso empresario Carlos Slim; tan es así que el consuegro de éste, Miguel Torruco Marqués, está propuesto, de ganar la elección, para ocupar la secretaría de Turismo.

Andrés Manuel y Ricardo Anaya, se sienten con un pie en Los Pinos, pero saben que, el otro pie, está a la deriva y a expensas de circunstancias de sus dislates y ocurrencias ofensivas innecesarias.

El hartazgo de los mexicanos hacia los partidos políticos y militantes empecinados en lograr cargos de elección popular, es punto toral y definitorio en esta contienda inédita.

Hay que sumar los incrementos a los precios de la canasta básica, el gas, gasolina, energía eléctrica y otros productos que tendrán, sin lugar a dudas, repercusión en las urnas el próximo 1 de julio.

La sociedad ya no soporta actos de corrupción e impunidad y, tiene la gran oportunidad de elegir al mejor hombre para conducir el destino de este país.

No debe equivocarse.

A Pepe Meade, las encuestas lo ubican en la tercera posición.

Su aceptación, pese a sus detractores, “ahí va”, como él lo reconoce.

Es un personaje moderado, sensato y preparado, con un amplio conocimiento de la situación financiera internacional.

Sin embargo, el PRI y su corrupta militancia, lo arrincona y minimiza.

Falta poco, muy poco, para conocer la cruda realidad de este escenario político-electoral, que para muchos “este arroz ya se coció”.

 

FUENTE Y FOTO TOMADA DE EL NÚMERO UNO VERANEWS

POR CECILIO GARCÍA CRUZ

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