JUNTOS, PERO  NO REVUELTOS…
JUNTOS, PERO  NO REVUELTOS…

JUNTOS, PERO NO REVUELTOS…

 

Se dejan ver, clavan miradas de odio, arremeten saludos falsos y rechazan darse la mano para cantar la supuesta victoria de sus amigos panistas.

Cada quien jala el mecate para donde más le convenga.

Ambos exigen el papel principal del filme que se estrenará en 2018.

Y, sin medir consecuencias, disputan el personaje en pleno escenario donde reclaman triunfos electorales de sus correligionarios.

Son aves del mismo plumaje que sí se mancha.

El encono es público y notorio.

Han elevado al máximo la temperatura del horno que por cierto ya no está para bollos.

Ricardo Anaya, con su exacerbado protagonismo y, Margarita Zavala, con su reiterada victimización.

Rafael Moreno Valle, obsesionado en despilfarrar una fortuna, se promociona en busca de la postulación presidencial.

Juan Carlos Romero Hicks, amenaza con ser candidato independiente.

Y hasta Miguel Ángel Yunes se suma a la comparsa que aspira a la silla que aun ostenta Peña Nieto.

Los “panaderos” queman el PAN antes de meterlo al horno.

La ambición del poder y su módica cultura los puede llevar a una ruptura de enormes consecuencias políticas.

Pero no se dan tiempo para reflexionar que lo importante es la historia, no el poder personal. Se puede tener poder personal y no estar en la historia.

El odio entre Ricardo y Margarita se acentúa día con día.

El dirigente de Acción Nacional se trepa en su investidura para lograr la candidatura hacia Los Pinos y la ex primera dama le reprocha ser juez y parte, exigiéndole se defina a la brevedad posible.

La derrota de Acción Nacional en Edomex (cuarto lugar con una escasa votación), “refleja mucha frivolidad y un personalismo atroz” de Anaya, lanzó la señora Zavala.

Amenazó, sin pelos en la lengua, no validar abusos, ni acompañar a un partido que renuncia a sus principios.

“Basta de hacer política vieja. Basta de la política corrupta de trampas y moches. Basta de los acuerdos a espaldas de los panistas y de la gente”, sentenció Margarita.

Hay un reclamo severo a Ricardo Anaya a quien señalan de haber negociado la elección donde el presidente Peña Nieto “se salió con la suya” al imponer a su pariente, escenario que se analiza entre panistas aliados a la familia Calderón-Zavala.

La esposa del ex presidente reitera lo que ha solicitado a lo largo de los últimos dos años: que Anaya no sea juez y parte en la contienda electoral.

Sin embargo, puntualiza que la respuesta del líder albiazul ha sido la misma: “mentir, simular, hacer trampa, pactar con el gobierno y nuestros adversarios”.

Además, sigue montado en su euforia electoral repitiendo con arrogancia que ganó 3 de los 4 estados y tácitamente reconoce su derrota en Edomex, pero la minimiza. No acepta que perdió Coahuila.

Y desdeña los señalamientos con un silencio irónico, cargado de cinismo.

Sabe muy bien que para la contienda de 2018 el PAN debe aliarse porque solo no garantiza el triunfo.

Por eso la dirigente del PRD, la guapa ex azafata Alejandra Barrales, juega con Anaya y envía mensajes a López Obrador de que irá en alianza con un frente amplio para esa jornada comicial.

Sin embargo, expresa también que, si todas las izquierdas se unen, pueden sacar al tricolor de Los Pinos.

Pero “El Peje” ya le reviró al proponer a su partido no aceptar ninguna alianza con el PRD a cuyos dirigentes calificó de mercenarios, promiscuos e inmorales.

“Hay sumas que restan”, recriminó.

Por su parte, la esposa de Calderón sostiene que su partido se debilita como la opción real de cambio para el 2018, en tanto sus adversarios se fortalecen.

Los amagos de Felipe y Margarita por abandonar al PAN — con la intención de postularse como candidata “independiente” —, no están lejos de un escenario real.

Podría ser el “Plan B” de una familia aferrada al poder.

 

FUENTE Y FOTO TOMADA DE EL NÚMERO UNO VERANEWS

POR Cecilio García Cruz

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