Reality shows en el Congreso

Es irresponsable ver a los diputados en la primera Sesión de la presente LXIV Legislatura comportarse como actores en obra de teatro. Utilizan el recinto para convertirlo en un reality show, faltándole el respeto a todos los mexicanos.
El diputado Fernández Noroña logró lo que buscaba. Tiene gran necesidad de protagonismo. Confirma el refrán “dime que presumes y te digo de lo que careces”. Recordamos las mantas ofendiendo al Presidente Felipe Calderón y las críticas y hasta la renuncia que ha exigido al Presidente Peña Nieto.
En el Senado igual. En las dos Cámaras que conforman el Congreso de la Unión, ha sido muy censurable lo que ha acontecido. I
Es inaudito haberle otorgado licencia al electo Senador Manuel Velazco, para que reasumiera la gubernatura de Chiapas y luego al “terminar su mandato” retomar su escaño de Senador, eso además de presidir a la CONAGO. Como sabemos, primero le negaron la licencia, luego, llegó la orden superior; como un juego de niños: “dijo mi papá que siempre si” regresa a Chiapas, mientras, le apartan la silla.
Es obvio, le interesa cerrar el “año de Hidalgo”. Ya conocemos la consigna: “chin… a su mamá el que deje algo”. Tan joven y tan enfermo de poder….está muy apegado al Presidente electo.
A los Senadores no les importó violentar el proceso legislativo. Le llovieron las críticas a Martí Batres, presidente de la Mesa Directiva, por su pasividad en la conducción de la sesión.
Vale la pena revisar la historia del Senado romano que estaba formado por los ancianos de las familias. La institución llevaba el verdadero poder de la República. Se resistieron a la incorporación de plebeyos en las magistraturas romanas.
Senado significa antiguo, de manera que estaba formado por los ancianos y sabios. Nació como una Junta Consultiva del Emperador. Lo constituían personas experimentadas que asesoraban a magistrados, declaraban la guerra y recibían embajadas.
El Senado estaba contaminado por la corrupción, prácticamente como estamos en el presente: abuso de poder, corrupción y malversación de fondos. El sistema se fue perfeccionando con la definición de nuevos delitos hasta convertirse en el modelo de Derecho que llevamos en nuestro país y, para tal fin, definieron nuevos delitos para los Senadores: el abuso de poder por parte de lellos y y Magistrados, era considerado el acto más grave contra la República y se castigaba incluso con la pena de muerte o el exilio voluntario.
Otros delitos fueron la malversación y apropiación indebida de fondos públicos por parte de los funcionario, incluso la alteración de moneda o documentos oficiales y el crimen “ambitus” que describía la corrupción electoral, especialmente la compra de votos.
Es obvio que ya no tendremos un Gandhi, pero sería bueno que trataran de imitarlo. El definía la política como un “gesto amoroso para con el pueblo”. La política como cuidado del bienestar de todos y ternura esencial para con los pobres. Declaraba que entró a la política por amor a la vida de los débiles, convivir con los pobres, recibir a los parias como huéspedes y luchar para que tuvieran derechos políticos iguales. Dos principios básicos orientaban su proyecto: la fuerza de la verdad y la no violencia. Tenía la convicción de que, detrás de los conflictos hay una verdad latente que debe ser identificada.
La pasión por la verdad hace que la política sea más que un ejercicio del poder público y se transforme en un cuidado amoroso para con la vida y un compromiso ético con el destino de todo el pueblo.
No olvidemos que las instituciones son el alma de la República, un Estado en donde faltan instituciones solo es una República ilusoria, se convierte en una anarquía.
(*) El común denominador en la vida de nuestra apreciada colaboradora, doctora Rosa María Chávez ha sido el apoyo en todo para la superación del país, ayudar a los grupos vulnerables en la superación personal, en el cuidado de la salud emocional y física, así como en las relaciones familiares.

FUENTE TOMADA DE EL CANDELERO

Por: Rosa Chávez Cárdenas*
rosamchavez@hotmail.com

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